Musas de viaje
Recurrir a mis musas de viaje es algo muy común en mí. No son las musas de siempre, son las que se activan en el momento que te sales de la rutina, cuando sales de tu ciudad y los ojos se llenan de paisajes nuevos. Por eso las llamo así.
Las otras musas están el la conversación de dos señoras en el tren, en mi día a día, en lo que he leido en el periodico o en las redes sociales. Surgen de lo cotidiano, mientras que las de viaje sólo acuden fuera de la zona de confort.
En ocasiones me encuentro con que llevo una temporada de sequia creativa y lo resuelvo saliendo de excursión, pasando el fin de semana fuera o visitando cines y museos con la familia. En cuanto llego a casa apunto lo que he pensado a lo largo de la salida para que más adelante, en cuanto tenga un hueco para sentarme a escribir, pueda hacer bocetos, jugar con las esperiencias y anotar nuevos personajes.
Me gusta pensar que el espíritu que me impulsa a escribir me acompaña a todas partes permitiendome ver la belleza en todas parte.
La imaginación se extiende como seductores brazos y nos acaricia tras los parpados, rozándonos el alma.

